El Royal Oak Concept Supersonería de Audemars Piguet ha sido uno de los grandes protagonistas del pasado salón SIHH. Una repetición de minutos con un volumen y riqueza de sonido nunca conseguido hasta ahora.

POR ANAÏS OLIVERA

Dentro del grupo de complicaciones relojeras, la repetición de minutos es la más admirada y codiciada. Su exclusividad reside en la dificultad de realización, la elegancia que aporta a las piezas que la equipan y la capacidad para aportar al reloj un sentido más de disfrute: la melodía que surge de su interior cuando indica la hora mediante el tañido de los timbres alojados en su interior. Porque ese es el rasgo que define a un repetición de minutos: señalar las horas y minutos, de un modo similar a un reloj de pared, pero con la diferencia de lograrlo con un mecanismo de solo tres centímetros de diámetro y 8 milímetros de grosor. Vistas esas escuetas dimensiones, el reto del relojero es conseguir un volumen suficiente, con un golpe de martillo rico de matices pero lo suficientemente diferenciado, y que todo el proceso se realice sin el molesto sonido de fondo producido por el accionamiento del mecanismo. Audemars Piguet ha elevado la repetición de minutos a cotas no exploradas hasta ahora con el Royal Oak Concept Supersonería, recién presentado. Fabricado en titanio, este reloj es capaz de producir un sonido alto y claro, fácilmente perceptible en una sala repleta de gente. Su precio va en consonancia con su nivel técnico (599.400 euros) y confirma que estamos ante de una de las creaciones más increíbles de la historia de la relojería.

Resonancia

El secreto del Royal Oak Concept Supersonería reside en el peculiar sistema de construcción del dispositivo de sonería. El mismo ocupa una posición propia, desplazado del propio movimiento del reloj, y conectado a una membrana de resonancia que actúa de un modo similar al cuerpo de una guitarra acústica. Una solución tradicional para un mecanismo de alta tecnología.