Durante los Juegos Olímpicos, los baloncestistas estadounidenses se hospedarán en el Silver Cloud, uno de los pocos lujosos transatlánticos que presumen tener seis estrellas. Desde esta semana está atracado en el puerto de Río de Janeiro.

En Barcelona 92, Estados Unidos aceptó llevar a sus mejores estrellas de baloncesto al evento olímpico con una condición: no dormirían en la Villa Olímpica. Desde entonces, han cumplido con esa tradición y en la presente edición tampoco cambiarán los hábitos. Pero en esta ocasión, como ya ocurriera en Atenas 04, el hospedaje será un crucero de lujo. Aquella vez fue en el Queen’s Mary II. En 2016 el Silver Cloud, de seis estrellas, coge el testigo.

Las selecciones masculina y femenina se acomodarán en este barco de 156 metros de longitud con zonas públicas donde encontrarán sala de musculación, spa, salón de belleza, varias piscinas, diversos restaurantes con características únicas, casino, salón de juegos, biblioteca y una terrazza al más puro estilo italiano. Al mismo tiempo, descansarán en suites de seis tipos diferentes  (Vista, Veranda, Midship Veranda, Silver, Royal y Grand) que disponen de balcones propios, salón adicional o baño en mármol con amplia bañera, entre otros servicios. En total, tiene una capacidad para 296 pasajeros y una tripulación de 222 personas.

La seguridad, clave

El crucero se encuentra atracado en el recién inaugurado Boulevard Olímpico, localizado en la región portuaria de Río, donde están construidos el moderno Museo del Mañana, una obra del español Santiago Calatrava, o el Museo del Mar.

Aparte del lujo, lo que más llamará la atención a los cariocas será la seguridad. Está separado del muelle por un tejido transparente de policarbonato, un material antibalas que soporta tiros de fusil 7.62 milímetros. Por si eso fuera poco, serán vigilados por cerca de 250 agentes de la Policía Federal, que contarán con dos lanchas en el mar para aislar la navegación cerca a la embarcación.