Una exposición en la Real Academia de las Artes de Londres, abierta al público hasta el 12 de noviembre, muestra los objetos que rodeaban a Henri Matisse cuando pintaba.

Por REDACCIÓN

A lo largo de los años, el pintor Henri Matisse (1869-1954) acumuló en su estudio de Niza (Francia) decenas de objetos que adquirió en sus viajes. Eran piezas, para él, exóticas, como un jarrón andaluz de vidrio soplado, una celosía de tela del norte de África o figuras religiosas de Tailandia o Malí. También hay una silla de estilo veneciano que, por su peculiar forma -una concha de plata y una especie de delfines como reposabrazos- “cautivó a Matisse”, según Ann Dumas. Después de haberla comprado, Matisse dijo que había sido “el objeto que más anheló durante años”, tal y como explicó la comisaria.

Después, esos mismos objetos le sirvieron de inspiración y los incorporó a sus cuadros: sobre el lienzo, el jarrón de cristal contenía rosas y el cortinaje con arabescos se desplegaba al fondo a una pintura con odaliscas.

Ahora, desde el 5 agosto y hasta el 12 de noviembre, la Royal Academy of Arts de Londres expone en la muestra ‘Matisse en el estudio’, 65 obras –entre pinturas, esculturas, dibujos, grabados y collages– y 35 objetos que las influyeron traídos de la colección personal del pintor. Según Dumas, la exposición (la primera de sus características ) “revela cómo era Matisse como artista y nos ofrece lo extraordinario que había en su mente” .

Toda una oportunidad para curiosear en la soledad del famoso creador en su lugar de trabajo, que con toda seguridad hará las delicias de los aficionados al arte.