En sus asientos de piel se sentaron reyes y estrellas del Hollywood dorado como Fred Astaire. El Phantom es el modelo emblemático de Rolls-Royce, la marca automovilística más exclusiva. Desde 1925, la compañía ha creado ocho ediciones del Phantom y a finales de julio todas ellas estarán expuestas en el barrio de Mayfair, en Londres. Puras obras de arte sobre cuatro ruedas.

 

Por SERGIO MUÑOZ

 

La recepción de los Beatles en el Palacio de Buckingham el 26 de octubre de 1965 y el encuentro entre Churchill, Eisenhower y Montgomery en 1951 son dos acontecimientos históricos que tuvieron un protagonista en segundo plano: un Rolls-Royce Phantom. La reina Isabel II de Inglaterra, la Reina Madre, el Sha de Irán, John Lennon o el rey Olav de Noruega son solo algunos de los personajes ilustres que poseyeron un Phantom, el modelo más emblemático y exclusivo de Rolls-Royce.

Desde el 27 de julio, los amantes de los coches podrán visitar en Londres la exposición Los ocho grandes Phantom, que reunirá en el elegante barrio de Mayfair los siete modelos de Phantom históricos creados por Rolls-Royce en toda su historia –todos pertenecientes a personajes famosos– y, además, la firma británica aprovechará la ocasión para presentar la nueva generación del modelo, el Phantom VIII.

Rolls-Royce nació en 1904, y en 1925 fabricó el Phantom I. Sir Henry Royce, el fundador de la marca, pretendía crear el «mejor coche del mundo». Su fabricación se realizó bajo el más absoluto secreto, con el nombre clave de «Eastern Armoured Car» –«Coche Blindado para Oriente, en inglés–. Los fabricantes incluso colocaron intencionadamente varias planchas de blindaje metálico en los alrededores de la factoría para despistar a la competencia.

El resultado fue un automóvil con un motor de seis cilindros en línea de 7,668 litros capaz de hacer proezas desconocidas para la época. Cuando General Motors abrió un circuito de pruebas en Michigan, descubrió que ningún coche podía completar dos vueltas —unos 13 kilómetros— a plena aceleración sin dañar la parte del motor donde los pistones se unen al cigüeñal. Sin embargo, el Phantom I fue capaz de hacerlo a más de 120 kilómetros por hora sin fallo alguno.

Los 8 Phantom de la historia, juntos en Londres

El exclusivo baúl de Louis Vuitton que Fred Astaire mandó fabricar para su Phantom I.

Entre los poseedores de un Phantom I estaba Fred Astaire, y precisamente el Museo Petersen de Los Ángeles, propietario de esta unidad, lo ha prestado para la exposición en Londres. El bailarín y actor sentía predilección por los Rolls-Royce. En 1928, una semana después del rotundo éxito del musical Funny Face en Londres, Astaire se compró un Phantom I. Era un modelo cabriolet con el volante a la derecha, carrozado por Hooper en verde Brewster con alas negras y una capota de cuero negro.

A mediados de los años 30, Astaire encargó una renovación de su Phantom. El que se conserva hoy –y que estará en la exposición de Londres– cuenta con accesorios como un rarísimo baúl de Louis Vuitton, con un sombrero de copa, una pajarita blanca, cajas para puños y cuellos; un pañuelo de seda Turnbull & Asser y un juego de pic-nic para dos personas, además de zapatos de baile y de claqué. El baúl lleva en la tapa una raqueta de tenis de la época, un bate de críquet y unos palos para apoyar una escopeta de caza. Un compartimiento disimulado contiene, además, un juego completo de palos de golf clásicos.