Si por algo se caracteriza la moda en los últimos tiempos es por su empeño en alterar los códigos establecidos. De ahí que no nos resulte raro el ver cómo esta temporada la noche se viste de eso, de noche.

POR DUARTE NAVARRO

Ahí están, para corroborarlo, las propuestas de Dolce&Gabbana o Balmain, donde sus ‘armadas’ (el término con el que Olivier Rousteing, director creativo de la firma francesa, denomina a su troupe) visten la fiesta con prendas pensadas más para el dormitorio. La idea no es nueva, pero ahora se consolida.

Por otro lado, en las frías noches de invierno buscamos tejidos cálidos. Quizás por eso el terciopelo es la otra estrella de este fin de año. La elegancia y el brillo que nos proporciona este material (que arrasa en hombre y mujer) aporta un toque diferente que también nos remite a ese concepto del interior del hogar. Giorgo Armani o Saint Laurent están ahí para demostrarlo.

El negro sigue siendo la estrella, y nadie lo discute. Aunque nombres como Kenzo nos plantean la posibilidad de pasar la frontera del color y descubrir un nuevo mundo donde estaremos más cómodos de lo que nos imaginamos a priori.

Por último, en esa idea de alterar códigos, Dior Homme, Valentino o Versace plantean actualizar la noche apostando por formas más contemporáneas, pero con algún toque futurista. Pasamos así de la suavidad del pijama party a la contundencia de la modernidad. ¿Quién ganará la partida?