Aunque su fortuna está lejos de los primeros puestos del ranking mundial, Della Valle es uno de los hombres más ricos del planeta. Y todo lo ha logrado a partir de Tod’s, el conglomerado de empresas que dirige. Pero más allá de su dinero, que le permite lujos como tener un jet privado o ir al trabajo en helicóptero, este «emprendedor», como él se define, es un mecenas del arte que solo sueña con dormir en su casa de Casette d’Ete y cenar un plato de pasta.

POR BEATRIZ TÁRREGA

Orgulloso nieto de Filippo, aprendiz de zapatero a los 7 años, e hijo de Dorino, que en los años cuarenta fundó la compañía, Diego della Valle es cercano, cordial, muy humano. El perfecto anfitrión. La entrevista trascurre en Roma al día siguiente de una jornada agotadora en la que junto a su hermano Andrea ha presentado al mundo los trabajos de restauración del Coliseo. Son las 10 de la mañana y me pide que le excuse para atender una llamada importante. Es el primer ministro, Matteo Renzi. Un grupo de empresarios italianos ha sido secuestrado en Bangladesh por el IS y le llama para informarle de lo sucedido.

El hombre que la noche anterior era casi un héroe nacional, capaz de iluminar el Coliseo con los colores de la bandera italiana y de, bajo la batuta de Zubin Mehta, reunir a los empresarios más importantes de su país y a toda la prensa internacional, regresa a la mesa afligido, con los ojos vidriosos y con profundo dolor comenta que ha sucedido lo peor. «Han matado a todos –me explica con un hilo de voz–. Era un grupo típico de empresarios italianos, pequeños emprendedores, propietarios de fábricas y vendedores que van a las ferias buscando posibilidad de negocio, y los han matado a todos en un restaurante». En estas circunstancias resulta bastante difícil iniciar una conversación sobre moda, estilo y éxitos profesionales, así que le pregunto si prefiere que pospongamos la entrevista. Él se toma unos segundos, respira hondo, se sobrepone y dice: «En estos momentos es mejor evitar actitudes ‘en contra de’ y promover acciones ‘a favor de’, hacer todo lo que esté en nuestras manos, porque todas estas situaciones son muy desestabilizadoras. Tenemos que estar más unidos y ser más vecinos que nunca. La gente ya no sabe qué hacer, tiene miedo a viajar. Hoy en Bangladesh, hace cuatro días en Turquía, hace unos meses en París… Es un problema verdaderamente serio, por eso tenemos que responder de manera pacífica pero contundente». Así que empezamos…

¿Deberían los empresarios gobernar en lugar de los políticos?

De ninguna manera. Los empresarios no pueden sustituir a los políticos. Sí que pueden y deben contribuir al bienestar del país, pero imponer las reglas corresponde a los políticos. Sin embargo, hoy en día no se puede gobernar como antes, afortunadamente, porque las personas están interconectadas y su opinión puede convertirse en viral en un minuto. Hoy los pensamientos se comparten entre seis, siete, ocho millones de personas rápidamente, por eso hay que estar muy atentos y no desafiar a la gente.

Diego Della Valle, emprendedor y mecenas del arteDiego della Valle en las instalaciones de su fábrica. En ella trabajan 4.500 empleados. Su mayor mercado es el estadounidense.

 

Della Valle, presidente y administrador delegado del Grupo Tod’s -que engloba, además de esta firma, otras marcas de lujo como Hogan, Fay, Roger Vivier y Schiaparelli, con una facturación de 1.037 millones  de euros en 2015, un crecimiento del 7,4 por ciento respecto al ejercicio anterior, y más de 4.500 empleados– ha llegado a desafiar a los políticos con un mensaje a toda página en los principales diarios italianos: «Politici, ora basta» («Políticos, ya basta»), acusándoles de un comportamiento indecente e irresponsable. Más tarde, en 2015, lanzó el grupo «Noi Italiani» y muchos veían en él su entrada en política. Sin embargo, el empresario asegura que no es un partido político, «ni tan siquiera un grupo, es un proyecto solidario dentro del territorio nacional». Hoy los políticos le reconocen su tenacidad y, lo que es más importante, la paciencia con la que ha soportado las críticas mientras hacía una donación de 25 millones de euros a favor del Estado en un momento en que en Italia no estaban aún introducidos los incentivos fiscales. Y es que sobre la base de esta experiencia, al inicio del gobierno Renzi se introdujo una normativa en fase experimental, ahora estable y permanente, que ofrece una desgravación fiscal del 65 por ciento tanto para particulares como para empresas. Hasta el momento las donaciones superan los 100 millones de euros.

¿Se siente arropado en este sentido por otros empresarios?

No es cuestión de arroparme a mí. Como empresarios tenemos una obligación y creo que en cierta medida todos los ciudadanos la tenemos. El de la empresa es un mundo generoso. Conozco bien a mis colegas que no se echan para atrás ante las dificultades. Pero esto no es suficiente. Necesitamos inspirar a la gente para esponsorizar este tipo de restauraciones, y no solo en Italia, sino en todo el mundo. Ahora es necesario hacer visibles todas estas cosas para dar seguridad a los jóvenes y hacerles sentir que no les hemos dejado solos.

«El ‘made in italy’ es un estilo de vida. Sus valores son calidad, artesanía y buen gusto para hacer las cosas»

Parece que el efecto dominó funciona. Fendi ha restaurado la Fontana de Trevi,  Bvlgari se ha hecho cargo de la escalinata de mármol travertino de la Plaza de España de Roma y el grupo Diesel, del Puente de Rialto en Venecia.

Para ser un empresario de éxito, ¿es necesaria la pasión?

Sin pasión no hay sentido de la continuidad y no se pueden mantener los valores que uno hereda.

Teniendo una visión internacional, ¿por qué esta vuelta a sus raíces? 

Nunca he abandonado mis raíces ni a mi familia, que para mí es lo más importante. Esta misma noche dormiré en la casa donde nací, aunque mañana me vaya a París. Creo que es importante para todo el mundo no perder las raíces, saber de dónde viene, su historia y sus tradiciones.

Han pasado varias décadas desde que se puso el ‘made in Italy’ en el panorama de la moda internacional. ¿Qué ha cambiado?

El ‘made in Italy’ es un estilo de vida. Los valores son siempre los mismos: artesanía, calidad y buen gusto para hacer las cosas. Son valores inalterables, pero debemos estar atentos para no olvidarlos.

¿Puede el lujo ser democrático? 

No me gusta la palabra ‘lujo’, prefiero la palabra ‘calidad’. Algo tan simple como un buen plato de espagueti con tomate, si está bien cocinado y los ingredientes son de buena calidad, es un lujo, y no hay nada más democrático que la pasta. Diego Della Valle, emprendedor y mecenas del arte 1El despacho de Diego della Valle lo preside un gran cuadro de John Fitzgerald Kennedy, del que se declara admirador. Tanto, que en una subasta compró su yate, el Marlin.

 

Diego della Valle no puede evitar una sonrisa cuando se le pregunta por la revolución que supusieron sus famosos mocasines con 133 esferas de goma, los Gommino. «Son los más conocidos –apunta–, pero tenemos muchos otros iconos dentro de la casa. Por ejemplo, los bolsos. La  verdadera revolución fue la utilidad continua. Esto es importante y una de las señas de identidad de la marca. Apostamos por un casual urbano, refinado, con estilo. La idea es poder usar un producto los siete días de la semana».

¿Cree que todavía existen normas de estilo masculino? 

Pues sí. Yo vengo de una escuela italiana que tiene un estilo tradicional pero, al mismo tiempo, muy moderno. Ahora ves cómo muchos jóvenes creadores copian a los grandes sastres en el corte de las chaquetas, por ejemplo. Sin duda, hay un estilo. Durante la semana, si no tienes buen gusto, puedes disimularlo más fácilmente, pero el fin de semana, si no tienes estilo, estás perdido. Pasa lo mismo con la noche…

En España decimos «es una cuestión de piel» para hablar de emociones. ¿Qué significa para usted la piel? 

¡Ah, la piel! De niño dormía en una cesta de piel porque mi madre trabajaba y tenía que cuidarme y de esa manera estaba a su lado. Cada vez que la respiro en nuestros grandes almacenes de pieles siento el olor, cierro los ojos y recuerdo el niño que fui. Cada metro de piel cambia, por eso hay que saber escogerla y seleccionarla, tocarla y estirarla porque cada trozo es distinto.

Entre los profesionales que han rehabilitado el Coliseo había un grupo de artesanos que trabajan en su fábrica. ¿Son parte de su éxito? 

Toda la gente que conoce un oficio, que puede realizarlo con sus manos, puede vivir de ello y eso los convierte en seres libres. De hecho, los artesanos son gente con mucha personalidad porque saben que únicamente dependen de su trabajo, son dueños de sí mismos. Los artesanos italianos son conocidos y respetados en todo el mundo.Diego Della Valle, emprendedor y mecenas del arte 2El presidente del Grupo Tod’s en su avión privado.

 

¿Pueden representar el freno en la carrera salvaje por la globalización? 

Creo que colaborar con un artesano que ama su trabajo y que lo hace allí donde ha nacido es un privilegio enorme, por eso hay que incentivar estas pequeñas empresas locales sin tener en cuenta su dimensión.

¿Qué significan para usted la dignidad, el deber y la diversión? 

Son la síntesis de todo: la dignidad, porque es lo más importante que un hombre puede tener. Nadie tiene derecho a tocar la dignidad del otro. El deber es como la disciplina, algo que tienes que considerar en cada cosa que se hace. Y la diversión es algo que, después de haber hecho bien las dos primeras cosas, no puedes olvidar porque, si no, ¿qué sentido tiene todo ello? La diversión es un premio al que no se puede renunciar.

¿Seguirá el Grupo Tod’s siendo una empresa familiar?

Las siguientes generaciones están creciendo… y nuestro grupo tiene las ideas muy claras sobre el futuro y sobre qué debemos hacer. Mientras estemos nosotros, el grupo, que tiene fuertes raíces italianas, no cambiará. Sin embargo, conozco otras marcas que han sido compradas por grandes grupos. Yo mismo estoy en el consejo de administración del grupo LVMH, y debo decir que se han hecho operaciones serias, muy respetuosas con la marca y con la familia que la había vendido, por lo que el juicio es muy positivo. En general, estas empresas extranjeras han hecho un buen trabajo, lo que demuestra que vender no siempre es malo. En nuestro caso, somos mejores compradores que vendedores.

Diego Della Valle se despide con una sonrisa entre paternal y seductora … y una se pregunta si esta aparente sencillez será la clave de su éxito.


El Coliseo recupera su esplendor imperial

El monumento más emblemático de Roma luce su mejor cara después de tres años de trabajos de restauración y una inversión de 10 millones de euros de un total de los 25 que el Grupo Tod’s ha donado al Estado italiano para este proyecto. Es la primera fase de un trabajo que concluirá en 2022. Hasta ahora se ha trabajado en una superficie de 13.300 m2 en las fachadas norte y sur del Coliseo: se ha limpiado con agua pulverizada, restaurado y reforzado los 31 arcos y reemplazado puertas, marcos y parapetos de hierro. 

Diego Della Valle, emprendedor y mecenas del arte 3En la presentación, el ministro de Cultura, Dario Franceschini, ponía de manifiesto la importancia de esta restauración per se y como señal al país. «Cada persona y empresa puede medir el impacto social de su actividad económica. Las donaciones pueden ayudar a reintroducir en este país la cultura del mecenazgo, que nació aquí, de la filantropía. La restauración es de una calidad científica importante y seguirá adelante con otros recursos públicos y privados para la restauración total de la arena, que cuando esté completada acogerá actos culturales de altísimo nivel». 

Por su parte, Diego della Valle concluía en su discurso que «todos llevamos en el ADN el orgullo de ser italianos. El turismo es un bien cultural muy importante en este país y un reclamo. La gente viene a ver nuestros monumentos, pero también a comer bien y a comprar productos que se puedan llevar a casa como recuerdo. Por eso, todo esto tiene, además, un sentido económico importante, ya que sostiene la pequeña y mediana empresa prevalente en Italia».