Se hizo novillero con 17 años. Fue su primera empresa, una pyme. Con 42 recién cumplidos
y después de dos décadas en los ruedos, Francisco Rivera se ha convertido en propietario de un pequeño conglomerado empresarial en el que hay desde bodegas y fincas de recreo, hasta negocios de reciclaje de chatarra. Él mismo nos lo explica

POR JUAN JOSÉ ESTEBAN

Se le ve igual de moreno que siempre. Pero más fino y curtido. Listo para una nueva temporada. «Es que el sacrificio en el campo en invierno da sus frutos en la plaza en verano», se excusa. Acaba de regresar de México, donde ha toreado algunas corridas, y ahora encara la temporada española tras haber abandonado abruptamente la pasada por una cogida en Huesca. Pero hoy no estamos aquí para hablar de toros. Ni de corazón. Estamos con Francisco Rivera para hablar de negocios. De sus negocios.

Dejó los toros en 2012 y volvió a los ruedos en 2015 para celebrar sus 20 años de alternativa. Pero el final fue abrupto por la cogida del 10 de agosto en Huesca. ¿Cómo va a fluir su carrera a partir de ahora?
La idea era torear solo el año pasado, pero pasó lo que pasó y no quería irme así. Así que he decidido volver al ruedo, el sitio donde más feliz estoy.

Regresó en febrero en México y este marzo comienza a torear en España. ¿Piensa hacer toda la temporada?
Esa es la idea. A estas alturas pensaba que ya lo habría dejado, pero las cosas han salido así y ya iremos viendo. Día a día.

Se ha hecho un Simeone…
[Ríe] Sí, en esta profesión tan complicada hay que ir siempre partido a partido.

Antes, muchos toreros retirados volvían a los ruedos por dinero, por necesidad. No parece su caso.
Se vuelve por dos razones: por necesidad económica o por personal. Yo vuelvo porque lo echaba mucho de menos. No encontraba nada que me llenase tanto como torear.

lEn su caso está claro que no es por necesidad, porque ha montado un pequeño imperio empresarial…
[Irónico] Bueno sí, llámalo como quieras…

Francisco Rivera es empresario desde que tomó la alternativa como novillero con 17 años. Como cada torero, es el administrador y responsable de una pyme, su cuadrilla, que se lleva el 30% de lo que cobra el torero, que de ese dinero debe detraer también el pago de los impuestos. Calcular cuánto ha ganado Francisco Rivera en sus años como torero no es fácil, porque lo que cobra un diestro no está regulado ni escrito en ninguna parte: depende del diestro, de la plaza, de su momento… Y aunque en su última época perdió brillo, Rivera se mantuvo mucho tiempo en el tercer puesto del escalafón. Los especialistas apuntan que en esa época llegó a cobrar 60.000 euros por tarde.

Ser un pequeño empresario y que tu cuadrilla dependa de ti, ¿en una responsabilidad añadida?
Si el torero se para, el carro se para. Y en este negocio el que tira del carro es el matador. Y el matador debe cuidar de su gente. Y esa responsabilidad la sientes en la espalda. Algo parecido habría que exigirle a los presidentes de gobierno: que hubiesen tenido la responsabilidad de pagar durante años unas nóminas.

Francisco Rivera fotografiado en en local sevillano Premium, la embajada en España del whisky Dewar’s 12.

Aparte de eso, a lo largo de tu carrera has ido realizando inversiones en otros campos. Y dicen que muy bien hechas…
[Me interrumpe] Bueno, bueno… Ha habido de todo.

El primer negocio que Francisco Rivera montó fuera de los toros fue una boutique en Sevilla, Busatsu, con su socio Cristóbal Soria. Una tienda, cerrada hace unos meses, en la que vendían prendas de Hackett, Belstaff o Tod’s.

¿Es usted el ejemplo de que no hace falta un MBA o pasar por una escuela de negocios para triunfar en ellos?
Yo no considero que haya triunfado. Evidentemente, quien esté muy preparado lo va a tener mucho más fácil. Pero al final todo se resume en una palabra: trabajar.

Y buscar socios de confianza…
Eso es más complicado… [Resopla alargando la o]. Si tener un buen amigo es muy difícil, tener un socio bueno es complicadísimo.

¿Qué personas son las que más le han ayudado en sus negocios?
Los amigos. Yo siempre he hecho esto con amigos, porque la confianza es muy importante. Algunas veces me ha ido bien y otras, regular. En Ronda tengo un equipo magnífico para gestionar la plaza de toros y la corrida goyesca. Y con el tema de la chatarra, está ahí mi socio Martín Bilbao.

La recogida de chatarras y su procesado y reciclado es, quizá, el negocio más desconocido de Francisco Rivera. Con su socio Matín Bilbao participa en dos empresas sevillanas que se dedican a la recuperación y venta de chatarra: Inglés Steel y Steel Suply.

¿Cómo se metireron en ese campo?
Tenemos un amigo que es el dueño de una de las grandes siderúrgicas de España. Contar con su consejo, su apoyo y su opinión nos ayudó mucho. Pero, más que en el negocio de la chatarra, nosotros estamos metidos en el del reciclaje…

Porque, ¿cuál es el cometido real de estas dos empresas?
Es sencillo: recoger materiales inservibles y reciclarlos para que vuelvan a utilizarse.

Contado así no parece un gran negocio. ¿Dónde está el secreto?
Es un negocio de volumen. El problema es que los precios fluctúan casi a diario y en España ha habido un parón industrial que afecta muchisimo a la materia prima.

También tuvo un negocio de jamones con su primo Miguel Bosé…
Ahí era una cosa meramente familiar, de estar con él. Pero ahí ni pinchaba ni cortaba. Y era una cosa muy pequeña…

Mayor es su participación en una bodega: Liba y Deleite.
Ese es un negocio que me hace mucha ilusión, porque el mundo del vino es apasionante. Tenemos una referencia en la bodega, que es Acontia, de la que estamos orgullosos. Maite Geijo, mi socia, es una eminencia, la primera mujer sumiller de España y una apasionada del vino.

Pero imagino que el negocio que más ilusión les hace es la gestión de la plaza de toros de Ronda.
Eso es especial. Yo no lo veo como un negocio ni me veo como empresario; más bien como anfitrión. En nuestra plaza cuidamos cada detalle, porque la corrida goyesca es algo único y tremendamente especial; es una corrida de toros que se sale de lo normal  y es el monumento vivo al torero más grande que ha habido en la historia, que es Antonio Ordóñez, mi abuelo.

Y luego, con su hermano Cayetano, ha abierto al público la finca de su abuelo, El Recreo de San Cayetano.
La idea es darle más utilidad a la finca, porque nosotros la disfrutamos poco. Y está funcionando bastante bien. Se alquila los fines de semana y está teniendo un gran aceptación. Es nuestra casa de toda la vida, donde nació mi abuelo, y es un poco el museo de la familia. Y que la gente pueda disfrutar de todo nos gusta también mucho a mi hermano y a mí.

Recreo San Cayetano es la casa en la que nació, el 16 de febrero de 1932, Antonio Ordóñez. Desde entonces ha estado vinculada sin interrupción a esta dinastía y ha visto pasar a algunos de los personajes más emblemáticos del último siglo: Ernest Hemingway. Mario Vargas Llosa, Adrien Brody, Lola Flores… Mención aparte merece el cineasta Orson Welles, cuyas cenizas, por deseo suyo, reposan en un pozo de El Recreo.

Hasta donde se sabe, su última incursión en los negocios es el mercado gourmet sevillano de la Lonja del Barranco. ¿Cómo está funcionado?
Así es. Está funcionando muy bien. Pero es que es un sitio único. Primero, por su ubicación junto al Guadalquivir, con las mejores vistas de Triana, y también por el edificio de Eiffel, y por la calidad de los puestos.

Boutiques, chatarra, vinos…
Si lo dices así parece que tengo un imperio, pero te aseguro que no es para tanto.

Pero hay más: también está la finca, la gestión de la plaza de toros de Ronda, el mercado… ¿Cuál es el siguiente paso?
Torear. ¿Te parece poco? Ahora estoy centrado en eso y en que los proyectos funcionen.

¿Y cuál es el secreto para llegar a eso?
Rodearse bien. Eso es lo fundamental.


“Deberíamos exigir que los políticos hubiesen tenido la responsabilidad de pagar cada mes una nómina”


Habrá quien diga que lo suyo no tiene mérito; que es un inversionista que solo pone el dinero y que son otros los que se lo trabajan. Defiéndase si quiere…
¿Para qué? Cada uno es libre de pensar lo que quiera. ¿Cómo me voy a defender? ¿Diciendo que trabajo mucho…? Que piensen lo que quieran. No estoy yo para eso…

¿Cuántos empleados trabajan actualmente para usted?
Muchos, muchos… En el mercado, solo en puestos directos son 120. Y entre unas cosas y otras, más directa o más indirectamente, en torno a los 150 empleados.

Antes me decía que se debería exigir a los políticos cierta experiencia como empresarios. ¿Llamamos a Rajoy o a Sánchez para decírselo?
A Mariano Rajoy, a Pedro Sánchez o al que vaya a gobernar… Eso es algo que debería exigírsele cualquier político: haber gestionado una empresa, saber lo que es tener que abonar las nóminas cada mes y enterarse de lo que cuesta ganar un solo euro.

En su caso, de lo que puede alardear es de que su fortuna, grande o pequeña, no deriva del papel cuché…
El dinero que he ganado ha venido, fundamentalmente, de lo que he hecho con la muleta y la espada. Con mi sudor y mi sangre. Y eso sí que es literal.

Y ahora, a toda esta maraña empresarial, suma otra tarea: ser embajador de una firma como Dewar’s 12. ¿Qué le aporta una tarea como esta?
Me siento halagado. Que una marca con casi 200 años de historia a la espalda cuente conmigo por lo que soy y por lo que represento para poner su producto a mi lado es una tremenda responsabilidad.

Imagino que opciones de este tipo le llegarán. ¿Por qué Dewar’s?
Dewar’s es un referente. En Sevilla no hay persona que no haya bebido White Label. Y es una marca que sigue trabajando, luchando por su producto, innovando. Hay que arrimarse a esa gente, porque seguro algo se te pega. Y lo que se te pegue de Dewar’s siempre va a ser bueno, aunque sea una botellita que te llevas para casa…