Ya pasaron los tiempos en que corbatas y pajaritas se consideraban accesorios convencionales, cuando no anticuados. Hoy, lo más ‘cool’ es elegirlos con cuidado en colores y diseños originales para conseguir un estilo propio. El objetivo es diferenciarse. Esa es la filosofía de The Seëlk, la marca de accesorios masculinos creada por Enrique Solís.

POR ELENA CASTELLÓ

Hace tres años, el padre de Enrique Solís (Sevilla, 1970) recibió, como regalo, una corbata de una emblemática marca de lujo. Pero no le gustó y Enrique se ofreció para cambiarla. «Asombrosamente, no encontré ninguna que me gustara más -cuenta-. Entonces, pensé: si esta marca no tiene corbatas que me gusten a mí o que cumplan las expectativas de mi padre, ¿dónde las voy a encontrar? Habrá que hacer algo. Y así nos pusimos en marcha Javier Yuste, mi socio, y yo». Fue el comienzo de The Seëlk, una empresa de accesorios masculinos –esencialmente corbatas, pajaritas y pañuelos de bolsillo– que, lanzada hace año y medio, aspira a convertirse en un referente de la corbatería de calidad. Nació en Internet (www.theseelk.com) –el 25% de sus ventas son internacionales, de Suecia a Japón–, pero ya cuenta con puntos de venta en un puñado de selectas tiendas multimarca de Madrid, Sevilla, Málaga, Santander, León y Barcelona. También han recibido propuestas de Londres y de algunas ciudades de Estados Unidos. Su sello: productos totalmente hechos a mano, en España, con las mejores sedas italianas e inglesas, totalmente personalizables y con estampados coloristas e innovadores, pero a precios hasta un tercio más bajos que los habituales de la alta corbatería gracias a la venta digital. Una ambiciosa idea, que recoge la semilla de una nueva elegancia masculina, de la que Solís, admirador de la sastrería tradicional de tres piezas y los accesorios artesanales, es un firme defensor.

¿Una elegancia old fashion? «Todo lo contrario. Cada prenda tiene su momento. Además, los hombres solo tenemos las corbatas y los accesorios como elementos de nuestra vestimenta para expresarnos y diferenciarnos. Volver a ellos es una forma de creatividad y originalidad personal. Hay gente que me dice: ¿Has visto esa corbata tan moderna? ¡Pero si esa corbata se la he visto a mi padre y a mi abuelo toda la vida! Al final, lo moderno hoy es lo vintage».

«La corbata es casi el único accesorio que nos permite a los hombres marcar la diferencia»

El abanico de propuestas de The Seëlk  –un juego fonético con la palabra inglesa ‘silk’, que significa seda- es un derroche de color e imaginación. Enrique Solís escoge personalmente los diseños y las combinaciones de estampados y colores. Su inspiración la encuentra en cuadros y en fotografías, pero también en los guardarropas de su padre y de su abuelo, del que conserva muchas piezas.

Los tejidos se realizan en varios talleres del norte de España. «Fue complicado dar aquí con las personas adecuadas, pero finalmente conocimos a dos profesionales que trabajan en Bilbao con una mano excepcional para la costura», explica.

El ancho de las corbatas es de ocho centímetros, el patrón clásico inglés, y su elaboración y acabado, a mano, exquisitos: forros de seda en colores contrastados, entretelas de lana, su logo –una estilizada araña–bordado a mano y una sobretela protectora en la parte trasera del cuello para protegerlas del desgaste. Ofrecen, además, una pieza que, a diferencia de Italia e Inglaterra, es una rareza en España: la corbata de sietes pliegues, hecha enteramente de seda, que se dobla hasta conseguir la forma (también se puede encargar con diez pliegues) y darle consistencia, sin costuras o forro. Un producto muy refinado y exclusivo que necesita hasta el doble de tejido que una corbata convencional y una cuidadísima y experta elaboración.La elegancia ‘hipster’ de la corbata«Abogamos por una elegancia personal y colorista, pero atemporal, que perviva tiempo en el armario», explica Solís.

 

La marca nació para internet y se mueve en Facebook e Instagram, y sus productos buscan ser ese pequeño lujo puntual para un evento especial o una boda. El retrato robot de su cliente es un hombre de entre treinta y cuarenta años que cuida su aspecto y se atreve a impactar.

Pajaritas, pañuelos, corbatas… La gama, asegura Solís, se irá ampliando poco a poco con gemelos, carteras…. «No haremos ropa, eso lo tenemos claro. Pero quizá, quién sabe, diseñaremos puntualmente una bolsa de viaje exclusiva. Queremos ofrecer un estilo. Pero vamos poco a poco. Nuestro objetivo es mantener la calidad y el acabado artesanal e ir afianzando la firma». Lentamente, con detallismo, como lo hace la araña, que les proporciona la seda, la idea para su logo y su leit motiv: Dont be a sheep, be a spider (No seas una oveja, sé una araña).


Sus tres nudos favoritos

Four in hand

«A mí, sin duda, es el que más me gusta. Nunca te equivocas y va con cualquier tipo de cuello de camisa. Nunca pasa de moda. Además es el más sencillo y fácil de hacer. Queda especialmente bien con el cuello inglés».

Half windsor

«Es mas elaborado de anudar, pero también combina con diferentes tipos de cuello. Me convence el resultado que da. Sale un tamaño de nudo medio».

Full windsor

«No se debe utilizar nunca, salvo que la corbata sea excesivamente fina y sea necesario darle cierta consistencia. Hace a la corbata basta y no muy elegante. No favorece nada a la gente con poco cuello ni a la gente de estatura baja. Los hace menos estilizados».

La elegancia ‘hipster’ de la corbata 1


Fotografías: Cesar Lucas Abreu