¿Quién no ha soñado alguna vez con desplazarse a su trabajo en un coche nuevo cada día? Pues hay afortunados que pueden hacerlo.

Por Víctor Goded

Como Jay Leno, el histórico presentador del programa The Tonight Show entre 1993 y 2009. Cada noche, cuando abandonaba el estudio camino de su casa, Leno se ponía al volante de un vehículo diferente. El nexo que les unía es que todos formaban parte de su colección privada. Y ese gesto no respondía a ningún gusto por la ostentación; sencillamente era una obsesión del presentador por mantener todos sus coches como nuevos.

También así se explica el ‘museo’ que construyó para guardar sus joyas: el Big Dog Garage. En sus 14.000 metros cuadrados –que por su extensión se pueden apreciar desde Google Earth–, Leno atesora más de 150 automóviles y otras tantas motos distribuidos en tres naves. O mejor dicho, galerías.

Leno nunca ha escatimado en gastos para cuidar de su pasión: hace poco invirtió medio millón de dólares en generadores de energía renovables para que su ‘templo’ se nutriera de paneles solares y una turbina eólica.

Sus joyas están ordenadas desde las más antiguas hasta las más modernas. En un paseo por esta exhibición del motor saltan a la vista un Aston Martin CC 100, un Mazda RX3 de 1973, un Ford Mustang o tesoros más extravagantes como el deportivo Ariel Atom 75, el ‘batmóvil’ de las películas de Christopher Nolan o un camión de bomberos.

Ahora que no está en activo, Leno invierte su tiempo en restaurar sus modelos. Le ayudan dos mecánicos fijos que trabajan con y para él desde hace años. «Al fin puedo dedicarme a lo que realmente amo», asegura. Aunque la pantalla le sigue adorando y no la ha dejado del todo: tiene un canal en Youtube (Jay Leno’s Garage) donde muestra todas sus novedades. La jubilación dorada