Es uno de los mejores actores de su generación, un icono de estilo y un ciudadano comprometido.  Hemos hablado con él en Cannes, donde ha presentado el filme ‘Okja’, un alegato ecológico. Y sí, él también está preocupado por la era Trump.

Por MARÍA ESTÉVEZ

Jake Gyllenhaal es uno de esos espíritus que cree «en la bondad de la gente». Pero no se engañe: no es un alma cándida. El actor ha pasado por el Festival de Cannes para presentar una película de extraño nombre, Okja, y que ha aterrizado en la Costa Azul acompañada de polémica. Primero, porque se estrena en Netflix el 28 de junio sin pasar antes por las salas de cine, algo que no ha sentado muy bien en el conservador engranaje del festival francés. Segundo, porque la película es un alegato medioambiental que, según el actor, golpea de lleno en lo que significa la administración Trump. «El filme tiene un mensaje político-ecológico que habla de la situación en mi país, que en los últimos meses ha rodado hacia el pasado», dice. En Okja, Gyllenhaal da vida a un zoólogo que trabaja para una corporación dueña de un cerdo gigante al que una niña, Mija, quiere salvar de ser sacrificado. El personaje de Gyllenhaal es raro: neurótico, con pantalones cortos y una voz con registro inalcanzable. El intérprete asegura que su colaboración con el director del filme, el surcoreano Bong Joon-ho, es un sueño hecho realidad. Actor y cineasta se conocieron en 2011 y, desde entonces, han intentado trabajar juntos. A pesar de su barba de tres días y su look informal –polo y chinos azules–, Gyllenhaal es siempre elegante. Su expresión seria y cierta frialdad subrayan esa imagen. Nos encontramos con él en una suite del hotel Ritz Carlton de Cannes. Desde las ventanas se divisa la playa de La Croisette.

¿Dónde vive ahora, en Los Ángeles o en Nueva York?
En Nueva York. Me trasladé hace unos años. Mi familia vive allí y, poco a poco, hemos vuelto todos. Mi hermana regresó primero, tuvo sus hijos, y a mí me apetecía volver para tenerlos a todos cerca. Soy muy familiar, me gusta pasar tiempo con mis sobrinos, con mis padres, con mi hermana. Crecí en Los Ángeles, tengo allí muchos amigos, pero ahora estamos todos en Nueva York.

¿Una ciudad puede definir a una persona?
Creo que te adaptas a la dinámica de la ciudad. A mí me gusta moverme en bici por las calles de Nueva York, algo que es más complicado en Los Ángeles. En ese sentido creo que sí, que una ciudad puede transmitir una energía y cambiarte.

Aparece muy diferente en Okja, casi rozando el ridículo…
Yo tenía ganas de trabajar con Bong Joon-ho, un director a quien admiro mucho. Cuando me ofreció el papel, me reconoció que no era de gran envergadura, pero me dio igual. Es un personaje con una máscara, que ha perdido la atención del público y, aunque es amigo de los animales, termina contrariándose a sí mismo. Bong Joon-ho me dio mucha libertad para crearlo.

¿Le cuesta perderse en personajes tan contradictorios?
Me encanta expresarme a través de la personalidad de los personajes en los que actúo. Fue difícil y fascinante. Meterme en su pellejo no fue, necesariamente, algo en lo que uno se aventure normalmente y eso es lo que me gustó. Es el reto, la aventura de bucear en un personaje distinto lo que define la expresión de los artistas. Me gusta evolucionar, no repetirme y, al mismo tiempo, trabajar junto a grandes actores como Tilda Swinton.

He leído en una entrevista que le hizo hace unos años a Susan Sarandon en un cuarto de baño para la revista Interview. En ella decía que los personajes le ayudan a descubrir quién es. ¿Sigue siendo cierto?
Supongo que sí. Las personas vamos cambiando metas. Lo importante de mi trabajo es tener la oportunidad de hacerlo bien, de investigar otras personalidades y analizar la tuya. Cada personaje me brinda una nueva perspectiva. A veces, yo mismo cambio de opinión por ellos.

Okja es un filme sobre una niña y su amistad con una criatura, un cerdo alimentado durante años para ser sacrificado. ¿Qué dice este filme sobre el consumismo?
Es una crítica. Creo que este filme surge en el mejor momento, porque habla de los tiempos que vivimos. El medio ambiente necesita ayuda, especialmente con la corriente política que se vive en mi país. Las cosas allí están volviendo al pasado, un pasado al que no deberíamos regresar. En lugar de ir hacia delante caminamos décadas al pasado. Más allá del mensaje, lo importate es cuándo se estrena la película. En este caso no puede tener más actualidad.

El filme invita al veganismo.
Sí, pero yo no soy vegano. Voy ahora de visita turística a España y una de mis metas es probar el jamón serrano.

El filme es distribuido por Netflix, que ha recibido críticas en Cannes por no haber sido estrenado en los cines.
Creo que la plataforma es extraordinariamente importante, igual que su mensaje. Cuando el arte llega a la gente, aunque sea a una persona, me parece una bendición. Es importante comunicar a cientos de millones de seres humanos lo que ocurre en el planeta. Cualquier contribución al movimiento social y artístico es importante, especialmente en el día a día en nuestra época, porque estamos inundados de información, pero a veces es verdadera y otras veces, no. Necesitamos comunicar la expresión artística de la forma que sea.

Parece preocupado por el panorama político.
Lo estoy. Estoy realmente entusiasmado con la designación de Robert Mueller para investigar la relación entre Trump y Rusia durante su campaña electoral.

¿Ha cambiado la percepción de América frente a las escenas de tortura desde 11 de septiembre?
Creo que sí. Se han escrito muchos artículos al respecto, hay un movimiento político en marcha. La actitud hacia ciertos temas que son sensibles a la sociedad está en un proceso de cambio.

Usted interpreta a un bobo en Okja. Están de moda ese tipo de personajes.
Me gusta la idea de cambiar mi físico para cada papel que interpreto. En este caso fue la voz, la forma de caminar, el lenguaje corporal. He visto muchos programas de presentadores infantiles para crear mi personaje y muchos son bastante bobos [se ríe]. La presencia física de un actor debe variar en cada papel que interpreta.

¿Busca algún reto en particular en este momento de su vida?
Quiero hablar genuina y abiertamente de las cosas que disfruto. Cuando hago una película, me comprometo por completo. De una a otra trato de cambiar mi espíritu por completo, enfrentarme al proceso narrativo de una forma diferente. En mi adolescencia, en mis primeros años como actor, iba por otro camino. Tuve que cambiar y buscar historias que me parecieran interesantes porque me estaba aburriendo. Ahora paso mucho más tiempo preparando un personaje que rodando una película y eso me llena más.

¿Está interesado en dirigir?
Sí. Siempre que hago una entrevista acabo diciendo que lo más importante para mí es la historia, más que la interpretación. Gravito hacia la narración y la estructura, busco personajes que informan de lo que ocurre en escena. Ahora mismo estoy concentrado en producir y en actuar, pero en el futuro me encantaría dirigir. Respeto mucho el proceso de los cineastas con quienes trabajo. De ellos aprendo y estoy intentando prepararme para acabar poniéndome en su posición, tras las cámaras.

Sus padres son cineastas. Me preguntaba si ellos le influyeron para que se convirtiese en actor.
La idea es que cada uno elija su propio camino. Imagino que mi admiración por ellos tiene algo que ver, pero sería pretencioso decir que sí. Ellos son grandes artistas y no puedo compararme. Para conseguir que te llamen artista hay que tener una trayectoria que yo, por ahora, no creo alcanzar todavía.


Jake Gyllenhaal: «Mi meta, en España, es probar el jamón serrano»

La casta Gyllenhaal

En 2001, Jake y su hermana Maggie, también actriz, participaron en el filme ‘Donnie Darko’. Por supuesto, interpretaban a dos hermanos. Para los retoños Gyllenhaal, el arte es una cuestión genética: su padre, Stephen, es director de cine y poeta, y su madre, Naomi Foner, guionista.


A veces se cuestiona la identidad del ego masculino. ¿Usted mantiene el suyo en su lugar?

No es necesariamente fácil. Muchas veces los actores necesitamos un ataque de ego porque somos una raza muy sensible. Encuentro reconfortante la honestidad brutal. A veces es difícil escuchar ciertas cosas en una conversación abierta, pero nada me asusta más que mi mejor yo o mi peor yo.

¿Qué tipo de actor es usted?
Como actor me interesa meterme en la mente de alguien fascinado con su mundo, convertirme en el detective que entiende a los criminales para entender cómo trabajan y cómo se mueven, en el profesor obsesionado con el sexo… Lo que más me gusta es trabajar con directores que protegen al actor.

¿Los personajes le ayudan a descubrirse a sí mismo?
Lo mejor de este trabajo es tener la oportunidad de hacerlo. De encontrar algo que te fascina e investigar sobre ello. Te da cierta perspectiva sobre tu vida.

Cuando interpreta un papel y se abandona en un lugar oscuro emocionalmente, ¿le cuesta no caer en una depresión?
A veces el trabajo no resulta divertido, pero es una forma de aprender de mí mismo. Jamás lo veo como algo negativo cuando regreso a casa, siempre encuentro el lado positivo, ya sea con una canción, recordando un momento o por mis compañeros de rodaje. Normalmente, cuando se acaba el día de rodaje necesito un par de horas para recuperarme y divertirme.

¿Diría que es apasionado?
En la vida nos encontramos con gente que vive su vida de paseo y otra que la vive intensamente. Hay quien decide vivir con el pie en el acelerador, y así es como me gusta vivir mi vida. Yo he amado a gente, he perdido a gente, he estado enamorado de forma enfermiza… No creo que haya un ser humano sobre la tierra que no haya experimentado el amor. Eso forma parte de la pasión.

¿Siente la presión de la fama?
En mi familia todos formamos parte de esta industria. Yo sabía dónde me metía cuando empecé mi carrera, pero no lo hice hasta que terminé mis estudios en el colegio y creo que eso me ayudó a encontrar mi camino sin las trampas de una fama a temprana edad.


Sus claves de estilo

Jake Gyllenhaal: «Mi meta, en España, es probar el jamón serrano» 2

UNIFORME CASUAL. Es muy común ver al actor con un ‘look casual’ formado por unos ‘jeans’ amplios, botas de aspecto envejecido –uno de sus complementos preferidos– y camisa informal, como en este photocall de ‘Animales Nocturnos’.

Jake Gyllenhaal: «Mi meta, en España, es probar el jamón serrano» 3

CLÁSICO. Cuando opta por el traje, Gyllenhaal siempre luce impecable y sin estridencias. Y sabe llevarlos todos, ya sea con botonadura simple o cruzada.

Jake Gyllenhaal: «Mi meta, en España, es probar el jamón serrano» 4

URBAN STYLE. Para pasear por Nueva York, Los Ángeles o Londres (como en esta imagen), el actor elige ropa ultracómoda. Es adicto a los ‘relaxed jeans’ y a las camisetas de algodón de colores oscuros.

Jake Gyllenhaal: «Mi meta, en España, es probar el jamón serrano» 5

EL ESMOQUIN IMPECABLE. Jake Gyllenhaal es una de esas ‘celebrities’ que siempre lleva bien el esmóquin: la talla, el corte, el talle de la chaqueta… todo es de diez.