Entre ‘El club de los poetas muertos’ y ‘Los siete magníficos’ han pasado 27 años. En ese tiempo, este texano se ha hecho un nombre como actor, director, guionista, novelista y hasta conciencia crítica de los estados unidos. Pero lo que es seguro es que nunca se ha enfrentado a una entrevista como esta.

POR MATIAS FITZ

Apenas queda una hora para que entreviste a Ethan Hawke y en mi móvil recibo una terrible noticia: una vieja amiga del colegio ha muerto. La noticia me pilla por sorpresa. Deb, mi amiga, había sido diagnosticada de un tumor cerebral hace un año. Yo había seguido las noticias de su tratamiento y de su evolución a través Facebook y, como el resto de amigos, estaba al tanto de que cada vez estaba peor. Pero enterarme de que todo ha terminado es un mazazo en toda regla.

Siempre que te enteras de que un amigo con el que has tenido trato y al que has querido ha muerto sientes una especie de zozobra. Pero sobre todo cuando es una compañera, cuando es alguien de tu edad. De repente te sientes vulnerable, muy consciente de que la vida es efímera. Y lo único que quieres es estar solo por un tiempo, dejar que la tristeza te invada, sentir lástima por ella y enojarte por lo injusto que es el universo. Pero yo no puedo hacer eso. Tengo un compromiso previo para hablar con una estrella del cine.

Se supone que vamos a charlar de los nuevos proyectos de Ethan Hawke. De su carrera en Hollywood. De su vida como estrella. De la nueva versión de Los siete magníficos. De su magnífica interpretación del trompetista y jazzman Chet Baker en Born to be blue. Y tengo un montón de preguntas. Pero cuando uno de los asistentes me llama para que entre en la sala donde va a tener lugar la entrevista mi cabeza está en otro lado.

Creo que más o menos tenemos la misma edad: 45 años. ¿Es cierto?

[Me mira sorprendido] Sí, así es.

¿Se siente como si tuviera 45 años? ¿Le parece que tiene la edad que indica su documento de identidad?

Sí, soy muy consciente de la edad que tengo. A esta edad sientes que tu relación con otras personas cambia, que estás haciéndote mayor, ¿no te parece? Pero eso siempre es mejor que la alternativa, ¿verdad? Que morirte…

«Soy consciente de lo que vale el tiempo y de que la vida es un regalo»

Apenas le he hecho dos preguntas y me descubro hablándole a toda una estrella de Hollywood de una persona que no ha conocido y que ha muerto esa mañana de un tumor cerebral, y de un amigo suyo que no acaba de aceptar lo sucedido. Según transcribo la entrevista me doy cuenta de que quizá compartí con él demasiada información de cómo me hizo sentir la noticia de la muerte de mi amiga, de cómo debería haberme esforzado más por ver a Deb en este tiempo, de cómo debía haber intentado compartir con ella algún tiempo cuando se hizo evidente que su enfermedad no tenía cura. Y ahora siento un vacío penetrante. Pero estamos aquí los dos, frente a frente, para hablar de cine.

Good Kill, su anterior película, va, en cierta medida sobre el duelo… 

Es una manera inteligente de verlo. El protagonista llora la pérdida de su identidad, pero creo no le gustan sus pensamientos lo suficiente para hablar de ellos…

 ¿Y Ethan Hawke es capaz de hablar de sus sentimientos?

Cuando pierdes a alguien que amas no le encuentras el sentido a nada. Lo único que piensas es que el universo no tiene sentido, que es cruel y arbitrario, una mierda. [Hace una larga pausa y prosigue] ¿Sabes? Envejecer es duro. Yo siempre he sido muy consciente de lo precioso que es el tiempo que vivimos y de que le vida es un regalo.Ethan Hawke: «Envejecer es duro»

Toda nuestra conversación está siendo muy rara. Y no porque no estemos hablando de cine, sino porque estoy hablando con un famoso, aunque desconocido por completo, abiertamente sobre la muerte y todas las turbias sensaciones que vienen con ella. Porque, aunque parezca un cliché, a los hombres no nos gusta exponernos ni hablar con otras personas acerca de su dolor.

Estuve viendo hace poco Reality Bites. Cuando el personaje de su padre muere, casi al final, tu personaje tiene un momento de clarividencia, y parece esa muerte es exactamente lo que necesitaba para salir de su arrogancia y dejar de mirarse el ombligo. 

Supongo que sí. Así era.

Pero no es así como funciona la vida, ¿verdad? A los 20 años pensamos que la muerte de un ser querido nos va a llevar a hacer un balance de lo que de verdad importa. Pero, en realidad, la muerte solo hace que te sientas triste y solo…

Es un punto de vista interesante y supongo que cierto. Por lo general, siempre he pensado que las cosas emocionales, como ver morir a alguien que conozco y quiero, solo me van a producir un desequilibrio.

Exacto. Porque no es cierto que todo cobre sentido cuando una persona a la quieres muere… 

Yo nunca he tenido la experiencia de tener una crisis emocional y que eso me haya servido para encontrarle el sentido a nada. Me habría gustado, pero no me ha pasado. Por lo general no funciona de esa manera…

«Todos acabamos perdiéndolo todo, pero no sabemos cuando ocurrirá»

No sé qué es lo que Ethan Hawke opinará sobre nuestra conversación. Tal vez este actor, al que descubrimos en 1985 en Explorers  y que este mes va a recibir un premio a toda su carrera en el Festival de San Sebastián, es un profesional tan consumado al que nada es capaz de sorprender ni perturbar. Pero para mí, hablar con un extraño sobre la muerte me ha hecho sentir realmente mejor. No solo mejor: me ha hecho sentirme realmente bien. Entré en la entrevista como si fuera un edredón mojado y salí de ella mucho más ligero. Aliviado.

¿Hay algún truco para superar el duelo? ¿Es sano sumergirse en la tristeza y dejar que te invada?

No lo sé. Son grandes preguntas.

Seguro que no esperaba nada de esto con esta entrevista. Lo sé y lo siento.

No, no. Está siendo fascinante. Pero no tengo respuesta para esas preguntas. La humanidad tiene un montón de tradiciones diferentes para afrontar el duelo. Creo que todas tienen un valor para afrontar la pérdida de los seres queridos. Porque el momento de morir también forma parte de la vida. Y sin él no hay vida…

Está siendo un poco de gurú conmigo…

No, no. Pero todos deberíamos entender que la vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda, y que no hay una sin la otra. Sobre eso, hay una frase que siempre me ha gustado: «Si puedes perder algo en un naufragio, es que nunca fue realmente tuyo».Ethan Hawke: «Envejecer es duro» 2

Hace diez minutos  que ha acabado el tiempo que tenía asignado para la entrevista, pero pese a la insistencia del asistente para que acabemos, ahí seguimos. «Todos terminamos perdiéndolo todo –me dice Hawke ya puesto en pie–. Perdemos el cabello, perdemos nuestra sexualidad, perdemos nuestros vehículos, perdemos nuestro dinero, perdemos nuestra vida. Todo se acaba; lo único que no podemos adinivar es cuándo ocurrirá». Hacemos una pausa para dejar que ese espíritu existencial que nos ha invadido durante unos minutos se evapore y, como no tengo nada más que contar, solo se me ocurre despedirme con un «Buena suerte con tus películas». Y los dos nos echamos reír de buena gana porque no hemos hablado ni una palabra de sus proyectos, ni pasados ni presentes ni futuros. A veces, una buena risa con un tipo al que no conoces de nada y un fuerte abrazo de despedida es todo lo que necesitas para apartar de tu lado los nubarrones negros y sentirte bien otra vez.


Dos filmes en cartera

Hawke tiene dos películas pendientes de estreno en España. La primera en llegar será la nueva versión de Los siete magníficos, el 30 de septiembre. La otra, Born to be blue, en la que intrepreta al trompetista de jazz Chet Baker, aún no tiene fecha de estreno.


Premio Donostia

Tiene cuatro nominaciones al Óscar y decenas de premios, pero Hawke ha reconocido que el premio a toda su carrera que le ha concedido el Festival de San Sebastián le hace «especial ilusión». Lo recogerá el 17 de septiembre y aprovechará para presentar su último filme: Los siete magníficos.