POR DAVID GARCÍA

Lleva apenas un año funcionando, pero ya es un referente en el mundo del arte. Y no solo en España; también en toda Europa. Abierto al público el 28 de marzo de 2015, el Centre Pompidou Málaga celebra estos días su primer aniversario, y con unas cifras de vértigo 240.000 visitantes en su primer año. Un récord para la primera sucursal oficial de la galería parisina fuera de territorio francés. Al frente de ella, desde los albores de su aún no lejana gestación, en 2014, está José María Luna, responsable de una amplia y valiosa colección de lienzos y de esculturas. De entre todas la piezas que la conforman, el director del centro elige Dimanche (Domingo), de Marc Chagall, como su favorita.

Comparte gusto nada más y nada menos que con el malagueño más universal, Pablo Picasso, que apuntó a Marc Chagall como uno de los artistas que mejor ha manejado el color. Y el lienzo elegido por Luna es una palmaria demostración «Dimanche reúne muchas de la características del arte de Chagall de aquella época», afirma Luna.

La obra forma parte de un ciclo de grandes lienzos y litografías de Chagall sobre París, la ciudad que marcó la vida del artista nacido en Vítebsk, en el antiguo Imperio Ruso, en 1887. «En la obra está una parte de la historia vital del autor su relación con su mujer, París, su Vítebsk natal…».

Efectivamente, todos esos elementos están plasmados en este autorretrato nada convencional. Por un lado, los rostros de Chagall y su esposa, Valentine Brodsky a la que llamaba Vava, aparecen fundidos como si se estuvieran dando un abrazo, formando un astro similar a una luna sobre una puesta de sol en París, mientras que a un lado aparece Vítebsk cubierto de nieve. Es el universo completo de Chagall perfectamente integrado en solo una obra.

Marc Chagall y Vava se casaron precisamente en París, ciudad a la que regresó después de la Segunda Guerra Mundial tras su estancia en Estados Unidos. Se encontraría, según sus propias palabras, con «el París con el que había soñado en América», la ciudad que aunaba su mundo interior, lleno de recuerdos, y la realidad exterior.

José María Luna pone en valor la obra del artista y su importancia histórica, pues vivió casi cien años en los que fue testigo de la Rusia zarista, la Revolución de 1917, dos Guerras Mundiales y, prácticamente, el inicio de la Perestroika. «Es la historia del siglo XX», sentencia Luna sobre Chagall. Y recuerda, además, que tuvo que salir de Rusia, luego de Francia rumbo a Estados Unidos, y después volver al país galo.

Dimanche está en el área del Centre Pompidou Málaga dedicada a los autorretratos, pese a que no se trata de uno al uso. Porque, como matiza Luna, «más que de un rostro, Chagall hace un autorretrato de su vida».

La pieza llega al museo que dirige Luna como parte de la selección realizada por Brigitte Leal, directora adjunta del Museo de Arte Moderno Centre Pompidou de París, para trasladar a Málaga. Precisamente la calidad de esta colección es la culpable del éxito de un museo que ha puesto a la capital de la Costa del Sol en el mapa mundial del arte, mérito compartido con la Colección de Museos Rusos y la Casa Natal de Picasso. De hecho, al frente de la agencia que gestiona los tres centros se encuentra el propio José María Luna, que de cara al segundo año tiene fijadas dos metas más visitantes y una mayor implicación y participación de la gente de Málaga. No será difícil que las alcance porque además de la colección permanente, el museo alberga contrastadas exposiciones temporales como una de cine dadaísta y surrealista, y otra dedicada a la mexicana Frida Kahlo.


JOSÉ MARÍA LUNA AGUILAR
CENTRE POMPIDOU MÁLAGA
Obra:  DIMANCHE (DOMINGO) /  MARC CHAGALL, 1954