En alguna ocasión se ha quejado de guapa y de cómo su belleza ha supuesto un obstáculo para su carrera. Ahora, en cambio, asegura que está en su mejor momento. Y frente a eso, poco importa que la crítica haya vapuleado la película que estrenó en enero. Por si acaso, ahora estrena la octava entrega de la saga Fast & Furious.

POR JUAN VILÁ

El último festival de Cannes debió ser una pesadilla para Charlize Theron. Una de esas ediciones que no se olvidan. En primer lugar, porque a nadie le gusta que abucheen la película que va a presentar. Tampoco que se rían de la cinta cuando no pretende hacer gracia, sino todo lo contrario. Y eso, justo, le ocurrió a ella con Diré tu nombre, filme que el 27 de enero se estrenó en España. Se trata de una historia de amor entre dos cooperantes que trabajan en África, en medio de todos los horrores imaginables. Ambos son médicos y el papel de él lo interpreta Javier Bardem. Es cierto que hubo quien trató de salvar el trabajo de ambos, pero nadie llegó a comprender esa extraña mezcla entre la pasión desatada de los protagonistas y el infernal desastre humanitario en el que están inmersos. «Cursi». «Pomposa». «Insultante pornografía». La crítica no se anduvo con rodeos.

Y encima, Charlize Theron tuvo que enfrentarse a una de las alfombras rojas más incómodas de su vida. Tras la ruptura con Sean Penn, director de Diré tu nombre, le tocaba volver a coincidir con él en público, sonreír y posar para la prensa. Un año antes, ambos había participado en ese mismo festival y se habían mostrado enamoradísimos. «Soy una chica muy muy afortunada, mucho», dijo ella entonces a Esquire. O si no: «Él es muy sexy. Tengo 40 años pero hablo como si tuviera 16». Aunque pocos meses después ya no quedaba ni rastro de ese amor. Los medios de todo el mundo, tratando de explicar lo que había ocurrido, popularizaron un nuevo concepto: el ghosting. O sea, desaparecer y no volver a dar señales de vida: no contestar al teléfono, no responder los mensajes y ni siquiera saludar a tu ex si tienes la mala suerte de encontrarte con él por la calle. Nada. Eso decían que había hecho ella por culpa de alguna infidelidad de él o de su proverbial mal carácter. La actriz posteriormente lo desmintió todo: «Lo del maldito ghosting, literalmente todavía no sé qué es», contó a la revista del Wall Street Journal. También dio algunas pistas sobre la ruptura: «Teníamos una relación, dejó de funcionar y ambos decidimos separarnos». Tan fácil como eso. Charlize Theron, una interpretación de la belleza 2

Aunque Theron –nacida en Sudáfrica y con doble nacionalidad sudafricana y estadounidense– es, y ha sido siempre, una chica dura. En comparación con muchas de las cosas por las que ha tenido que pasar, lo de Cannes parece una minucia. Como la muerte de su padre a manos de su madre y delante de ella, a los 15 años. Según ha contado la actriz, él tenía problemas con el alcohol, una noche volvió a casa borracho y, amenazando a ambas mujeres, cogió una de sus armas y empezó a disparar; la madre cogió otra, disparó también y él cayó muerto. «Si mi hija estuviera en la misma situación, yo habría actuado igual», aseguró. La Justicia dictaminó que se trataba de legítima defensa. Luego Theron se lesionó y tuvo que dejar el ballet, a lo que había dedicado media vida y casi todas sus ilusiones. Y hay aún otra famosa anécdota sobre su difícil camino hasta la cima: tenía 19 años y estaba en Los Ángeles tratando de hacerse un hueco en el cine. Había llegado con un billete solo de ida y en el banco no le querían pagar el cheque que le había mandado su madre. Cuenta la leyenda que montó tal follón y demostró tanto carácter que fue en ese preciso momento cuando un agente se fijó en ella y empezó a dirigir sus pasos. Lo que no impidió que la actriz, años después, despidiera a su descubridor por los guiones tan malos que le mandaba, tipo Showgirls o Species. «Ya se ve dónde creía que estaba mi carrera», explicó ella sobre esta decisión.

«Ahora que tengo 41 años, trabajo y disfruto mucho más que hace 20»

Quizá, por ese bagaje, se le dan tan bien los papeles fuertes y alejados del glamour de los estrenos y las pasarelas. Como el de prostituta asesina en serie de Monster, por el que ganó el Óscar, y que estaba basado en la historia de real de Aileen Wuornos, condenada a muerte y ejecutada por acabar con la vida de seis hombres. O el personaje de Imperator Furiosa en la última entrega de Mad Max. La cinta acabó siendo la más premiada el año pasado en los Óscar, algo hasta entonces impensable para ese tipo de cine, y Theron eclipsó casi desde el primer minuto a Tom Hardy, y eso que el actor sustituía a Mel Gibson y se estrenaba como protagonista de la saga. El pobre nada tuvo que hacer frente a una Charlize Theron con la cabeza rapada, prótesis biónica en el brazo izquierdo y, como compañeras, toda una corte de esclavas sexuales liberadas por ella. El impacto fue tal que aunque George Miller, director y creador de la saga, ya ha anunciado dos entregas más, nadie parece tener demasiado interés en ellas. Lo que todos quieren, incluida la propia actriz, es una nueva dosis de Imperator Furiosa. Los fans de cine acción tendrán la oportunidad de consolarse con su participación como villana en Fast & Furious 8, que se estrena este miércoles 12 de abril. El primer trailer, además de mil persecuciones, tiros y explosiones, incluye (¡ay!) un beso con Vin Diesel. Esperemos que los admiradores de su elegancia y la casa Dior se lo perdonen.   Charlize Theron, una interpretación de la belleza 1En el pasado, Charlize se ha quejado alguna vez de la limitación que ha supuesto su belleza. «Los trabajos de verdad importantes son para gente con el físico apropiado. ¿Cuántos papeles hay para mujeres guapas y altas? Cuando llegan, yo he estado ahí y las personas guapas son las primeras que rechazan», declaró a principios de 2016. Ella, de hecho, ha tenido que engordar 15 kilos para Tully, una de las últimas películas que ha rodado, aunque en una reciente entrevista con la edición italiana de Vanity Fair se mostraba mucho más positiva respecto a la presión por el aspecto físico y el paso del tiempo. «Ahora que tengo 41 años, trabajo mucho más que hace 20, lo disfruto más, y a todas las mujeres que conozco les pasa lo mismo», dijo la actriz. Y luego seguro que se marchó corriendo para rematar alguna de las muchas películas que va a ir estrenando a lo largo de 2017.